
Este huevo verde anidado en la arena insinúa la promesa de un nuevo comienzo. Su textura rugosa contrasta con la suavidad esperada de su interior. El color verdoso podría evocar vida vegetal o reptiliana, mientras que el entorno completamente terroso lo convierte en el punto focal de una naturaleza naciente. A través de una mirada cuidadosa, el artista nos transporta a un momento de pausa y anticipación, donde la posibilidad de vida y crecimiento se manifiesta.



